"Nace de la tumba, su cuerpo es el hogar de los gusanos y la mugre. No hay vida en sus ojos, no hay calidez en su piel, su pecho no se mueve. Su alma, tan vacia y oscura como el cielo oscuro. Se rie de la espada, escupe a la flecha, porque no dañarán su carne. Hasta la eternidad caminará por la tierra, olisqueando la dulce sangre de los vivos, obsequiandose con los huesos de los condenados. Cuidado, porque es el muerto viviente.
TEXTO HINDU DESCONOCIDO, CIRCA 1000 a.C" (1)
“Zombie: Guía de supervivencia” es un libro escrito por Max Brooks en 2003 que, como lo indica su nombre, trata acerca de cómo sobrevivir ante una eventual invasión de muertos vivientes. En él se detalla el aspecto, morfología y actitudes de los zombis, el origen de ese extraño mal y las diferentes tácticas, precauciones y equipamiento que deberían adoptarse para enfrentarlos.
Finalmente el autor incluye una lista de los ataques
zombis que, señala, fueron documentados históricamente. El inventario se inicia
a partir 60.000 a.C. en Katanga, África central, y registra su última entrada
en 2002, en Saint Thomas, Islas Vírgenes (EE.UU.) En dicha cronología se destaca
el caso de Hieracómpolis, Egipto, sucedido en el 3000 a.C., que constituiría el
primer ejemplo de un brote zombi que contaría con evidencia documental. No está
de más citar textualmente al autor:
"3000 a.C., HIERACÓMPOLIS, EGIPTO.
En 1892, una excavación británica desenterró una tumba sin inscripción. No pudieron encontrarse pistas que revelaran quién era la persona que la ocupaba ni nada sobre su posición en la sociedad. El cuerpo fue encontrado fuera de la cripta abierta, hecho un ovillo en una esquina y solo parcialmente descompuesto.
Miles de marcas de arañazos adornaban la superficie del interior de la tumba, como si el cadáver hubiera intentado abrirse camino hacia el exterior ¡Los expertos forenses revelaron que las marcas se habían hecho durante un periodo de varios años! El cuerpo mismo tenía varias marcas de mordiscos en el radio derecho. La marca de los dientes mostraban que era humano. La autopsia completa reveló que el cerebro seco y parcialmente descompuesto no solo correspondía a los que están infectados con Solanum (el lóbulo frontal había desaparecido por completo) sino que también contenía restos del virus. Existe en la actualidad un debate enfurecido sobre si este caso provocó o no que los últimos egipcios extrajeran el cerebro a las momias."
¿QUE ES EL SOLANUM?
Wikipedia lo explica de la siguiente manera:
“La
guía atribuye los brotes de zombis descritos a un virus conocido como Solanum.
Se dice que no se propaga ni el agua ni el aire, el único medio por el que uno
se infecta es a través de contacto directo de fluidos o mejor dicho por las
mordeduras, en cuyo caso el virus es mortal. El Solanum convierte el cerebro de
las víctimas en un órgano especializado que no necesita oxígeno, agua, o
alimentos para sobrevivir, y que hace que los tejidos del organismo se vuelvan
tóxicos, aun así no se detiene la descomposición, pero los microorganismos que
son capaces de descomponer la carne infectada son muy pocos así que por ello,
la descomposición de un zombi tarda de tres a cinco años. En realidad, el
término Solanum es la definición del genero taxonómico de plantas como la
patata, el tomate o la berenjena."
Todo
esto no pasaría de ser un mero entretenimiento literario si no fuera porque el
AIA - Instituto Arqueológico de América (http://www.archaeological.org/) - la
mayor organización estadounidense dedicada a la investigación arqueológica,
fundada en 1879 - decidió indagar sobre la información citada por Brooks en su
libro acerca del primer brote zombi ocurrido en Hieracómpolis -y que citamos textualmente
líneas arriba- descubriendo que dicha información se basa en un hecho real. AIA
identificó la mencionada excavación de 1892 como la realizada por Somers Clarke
y J.J. Tylor. Si bien estos investigadores en sus notas no mencionan la
localización exacta de la tumba, los arqueólogos americanos creen haberla
localizado; en dicho lugar señalan que las paredes están efectivamente
cubiertas con innumerables marcas de arañazos. Y al pasar mencionan una teoría
que, de probarse, “dejaría de cabeza” la historia egipcia y por la que ningún
arqueólogo (incluido ellos, of course) osaría sostener al menos públicamente:
que la célebre Paleta de Narmer (3000aC), también de Hieracómpolis, lejos de
mostrar la grabación de una victoria en la guerra de la unificación del Alto y
el Bajo Egipto retrataría, en realidad, una celebración de victoria contra un
ataque zombi. Esta interpretación tiene su punto fuerte en las imágenes de
cuerpos decapitados que se ven en ella. Pero la sola existencia de este
registro pictórico, no avalado por la existencia de registros escritos, hace de
esta interpretación algo cuestionable.
Cuerpos decapitados en la parte frontal de la
paleta de Narmer: vista general
muestra Narmer, a la izquierda,
con el siluro y motivos de cincel en la parte superior central.
Pero hay más: Sir
William Matthew Flinders Petrie (1853 – 1942) el egiptólogo británico y pionero en la
utilización de un método sistemático en el estudio arqueológico, reportó varios
entierros de gente descabezada durante sus famosas excavaciones en Naqada en
1895. Similares entierros se descubrieron en Gerzeh y otros sitios. Los
arqueólogos aun no hallaron hasta el momento ninguna explicación satisfactoria
que explique esto. Más acá en el tiempo, las excavaciones en el cementerio de
Hieracómpolis (HK43) realizadas entre 1996 y 2004, se descubrieron más de estos
entierros de gente sin cabeza, además de localizar 21 individuos (hombres y
mujeres de edades comprendidas entre los 16 y
65 años) cuyas vertebras cervicales indican que han sufrido
decapitaciones completas, que no suelen verse en caso de guerras normales.
Los
arqueólogos de AIA estiman que los decapitados de esta curiosa manera fueron
pocos respecto a la cantidad de tumbas, por lo que la amenaza de zombificación,
en caso que haya existido, fue relativamente baja y la propagación del virus
fue tratada y anulada con una acción decidida y valiente ¿Acaso este fue el
motivo que llevó al temprano desarrollo de la monarquía en Egipto y en Hieracómpolis
en primer lugar? Quizás suene ambicioso intentar esbozar una teoría acerca de
la formación del estado egipcio a partir de esto; solo futuras investigaciones
respaldadas con sus correspondientes evidencias podrán darnos las respuestas.
Pero además, y
esto resulta vital a los fines de la investigación, los arqueólogos también
hallaron en el lugar fragmentos de cerebros que son punibles de analizar para
comprobar si hallan en ellos restos del escurridizo virus Solanum. Y aclaran
que actualmente no pueden acometer dicha verificación científica por falta de
fondos, obstáculo lamentablemente no poco frecuente en el ámbito de las
investigaciones científico-académicas. El fin de dicha verificación no solo
tendría por fin el esclarecimiento histórico, sino además permitir el
desarrollo de una vacuna que evite este mal “que
parece haber amenazado a la humanidad durante más tiempo de lo que imaginábamos
antes”.
Finalmente, los científicos de AIA nos aclaran, para
nuestra tranquilidad (?), que si bien en el lugar de las excavaciones en el que
se encuentran trabajando todo transcurre en perfecta calma y normalidad, le
encargaron a Tom Flanigan, miembro de la expedición, arqueólogo y experto del
Servicio forestal de los EE.UU., la elaboración de un “plan de contingencia”
para erradicación de un eventual brote zombi en el lugar de las excavaciones
¿Cómo interpretar la naturaleza de este extraño pedido? Tengamos en cuenta que,
desde ya, de producirse dicho brote los primeros afectados serían ellos mismos
¿Creerán realmente que algo de esa naturaleza podría llegar a ocurrir? Más allá
de las especulaciones, el “plan de contingencia” fue llevado a cabo. Creer o
reventar.
“Poco
se sabe acerca de cuánto tiempo el virus puede permanecer latente, por lo que
es posible que otro brote puede ocurrir en cualquier momento, dada su historia,
especialmente en Hieracómpolis.” Es la inquietante respuesta de los expedicionarios.
Flanigan se tomó el pedido en serio y diseño un meticuloso plan
para tal eventualidad.
El link para
acceder a la nota completa acerca de la referida investigación, y que incluye
el mencionado plan de contingencia, es este:
“ZOMBILEAKS”.
Como no podía
ser de otro modo, no tardaron en aparecer artículos acerca de esta cuestión del
tenor del fragmento que citamos en la captura de arriba. La mayoría de los que
encontramos y analizamos no resistieron una elemental verificación de fuentes y
todos ellos apuntan invariablemente a señalar conspiraciones de toda clase y tipo,
muchas de ellas ligadas al nunca bien ponderado “Nuevo orden mundial”.
Pero
más allá de esto, en 2012 se dieron en EE.UU. una serie de extraños y macabros
casos de ataques caníbales, aparentemente inconexos entre sí, y las
explicaciones fueron desde ataques de locura hasta el efecto de drogas. Ahora
bien: ¿es muy descabellado suponer que laboratorios privados o gubernamentales
puedan llegar a utilizar a adictos callejeros para probar determinadas drogas
de efectos inciertos? La historia nos enseña que esto ha sucedido una vez. No
tenemos más que recordar la tristemente célebre Operación MK Ultra:
Como sea, la
cuestión acerca de si realmente existió (o aun existe) el virus Solanum, que
convertiría a los humanos en zombis, permanece preocupantemente abierta. Yo
que ustedes leería la “Guía…” de Max Brooks sin pérdida de tiempo, si es que no
lo hicieron.
Que duerman bien.
(1) Brooks, Max, Zombie:
Guía de supervivencia, 2008.



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