viernes, 17 de enero de 2014

OVNIS


SALTA, 1978: ¿OVNI ESTRELLADO?





El sábado 6 de mayo de 1978 en horas de la tarde - y ante los ojos de buena parte de los residentes de la región norte de Salta lindante con la frontera boliviana – una objeto de forma ovoide y aspecto metálico, acompañado de un ensordecedor zumbido, irrumpió sorpresivamente en el cielo nublado a una velocidad inmensa y se estrelló ruidosamente en algún lugar de la frontera.


El impacto generó una fuerte explosión con el consiguiente temblor que fue experimentado por los habitantes de las cuatro localidades salteñas más próximas a la frontera (Aguas Blancas, Salvador Mazza, Los Toldos y Santa Victoria Oeste) y varias localidades bolivianas, entre ellas Tarija y Bermejo.          

La gendarmería argentina despachó patrullas a la zona del impacto – estimada en la zona del parque nacional El Baritú  y aviones de la Fuerza Aérea sobrevolaron la zona con el objeto de localizar los restos de lo que fuese que se hubiera estrellado allí. El gobierno boliviano, por su parte, hizo lo mismo. El diario salteño El Tribuno publicó la noticia tres días después, el 9 de mayo, otorgándole una amplia cobertura.  

 Investigadores pertenecientes a la universidad Misael Saracho de Tarija, Bolivia, anunciaron que -según sus estimaciones - el objeto volador no identificado habría impactado en una región montañosa dentro de territorio boliviano y frente a la población argentina de Mecoyita, perteneciente al departamento salteño de Santa Victoria Oeste.




La Comisión Boliviana de Energía Nuclear envió un equipo científico a la zona del siniestro; a su vez, el viernes 19 de mayo El Tribuno informaba la organización y posterior partida de una expedición a bordo de un helicóptero militar boliviano en el que viajarían un periodista del referido diario salteño y un fotógrafo del mismo.

El periodista integrante de la expedición, Antonio Abarzúa, refirió posteriormente lo que sucedió a continuación en una nota sobre el hecho que pueden ver aquí: http://www.eltribuno.info/salta/40832-El-misterio-jamas-resuelto-del-ovni-que-cayo-en-la-frontera-salto-boliviana-.note.aspx

“Cuando todo estaba dispuesto en el aeropuerto de Tarija para dar comienzo a la misión, aterrizó en la pista, una nave de la Fuerza Aérea Norteamericana, de la que descendieron el coronel John Simmos y el capitán John Heide, quienes se entrevistaron con el jefe de la base local, coronel Jorge Molina Suárez. Interrogados por la prensa, negaron que su presencia en Tarija tuviera que ver con el ovni. Y tras de permanecer dos horas en la localidad, abordaron su avión y se fueron”.

A continuación de eso, la expedición hubo de realizarse por vía terrestre pues sorpresivamente el coronel boliviano a cargo del operativo adujo un desperfecto en el helicóptero; no obstante el equipo periodístico del diario y el resto del equipo – entre los que se hallaban investigadores y el periodista Cesar Massetti de canal 13 – emprendió viaje rumbo al lugar señalado. Luego de dos días de arduo viaje, no solo recogieron numerosos testimonios de testigos afincados en la región acerca del objeto siniestrado, sino también acerca de la aparición de una docena de misteriosos helicópteros que operaban en la zona desde hacía días.



Finalmente la expedición alcanzó el cerro Mecoya, de 5000 metros de altura, desde donde pudieron observar la zona del impacto: descubrieron el cerro El Salle, con un cráter de 1500 metros por 800 de ancho, totalmente destruido y todo plagado de rocas cristalizadas producto del calor. Antonio Arbazúa finaliza su crónica diciendo:

“Los lugareños de Mecoya, contaron: “Si buscan restos de lo que cayó, ya se lo llevaron los gringos”.

Varias hipótesis se aventuraron acerca del suceso acontecido en esa alejada región de Salta: desde la caída de un meteorito, pasando por el encubrimiento de un operativo antiguerrillero, muy comunes por entonces, y hasta la posible explosión de un proyectil balístico.

La primera hipótesis contradice los testimonios de decenas, por no decir de centenares, de testigos en cuanto a lo que dijeron ver caer del cielo; respecto a la segunda, los militares por ese entonces llevaban a cabo operativos y redadas antiguerrilleras no solo no ocultándolas sino difundiéndolas con un claro objetivo propagandístico; en cuanto a la teoría del impacto y detonación de un proyectil, este debería ser presuntamente de origen norteamericano, lo que explicaría la presencia de militares de ese país aunque no la de miembros de la NASA.       

Este caso hasta el día de hoy constituye un misterio sin resolver.



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