Gente asesinada en atroces circunstancias que vuelve del
más allá para clamar venganza, ¿es esto posible? En esta oportunidad publicamos
un estremecedor relato perteneciente a la Revista Leoplan (http://lacasadelmisterio666.blogspot.com.ar/2014/01/relatos-leoplan-de-terror.html) basado en un atroz hecho real ocurrido en la provincia de Buenos
Aires, Argentina.
Cierta vez en Tornquist, provincia de Buenos Aires, me
contaron el siguiente relato:
Habitaba en un rancho de los alrededores un peón de una
estancia con su joven esposa y un hijo muy pequeño.
Elías, que así se llamaba el peón, tenía que ir al pueblo,
por orden de su patrón, con objeto de hacer algunas compras para la casa.
Partió no sin cierto temor, pues parecía presentir la
desgracia que el destino le reservaba. Después de cumplir su cometido, volvió
al día siguiente a hora muy avanzada de la noche, y cuál no sería su sorpresa
al encontrar su rancho lleno de gente que en silencio comentaba el suceso que
había de enlutar su vida para siempre. Alguien, quizá un inconsciente, había
apuñalado a su mujer y su hijito.
Velaron a las víctimas de tan terrible tragedia, y a la
mañana siguiente, paisanos y familiares le dieron cristiana sepultura. Tal era
el estado de Elías, tal el dolor por no saber quién era el autor de su
desgracia, que el patrón quiso que durmiera en la estancia con los otros
peones. Dormían. Elías, despierto, lloraba amargamente en su catre. De repente,
un grito agudo despertó a todos. Fue Elías, que no pudo contenerse al advertir
en la oscuridad, según dijo ante la sorpresa general, la aparición de su mujer indicándole
quien era el asesino y pidiéndole venganza; después esta desapareció entre las
sombras lanzando gemidos de angustia y de dolor. Sus compañeros trataron de
tranquilizarlo diciéndole que no se preocupara, que eran ideas suyas debidas a
su estado de dolor y amargura.
De nuevo se entregaron al sueño, y cuando al día
siguiente se levantaron, vieron con sorpresa que Elías ya no estaba en la
estancia y decidieron salir en su busca.
Lo hallaron muerto en el patio junto al capataz que se
hallaba tendido a su lado gravemente herido. Este vivió lo necesario para
confesar su espantoso crimen. Hacía mucho tiempo que no podía olvidar a la
mujer del peón, la quería, y como juzgase que ese cariño era un imposible, mató
a la joven y a su hijito.
Todos los presentes se preguntaban si sería verdad
aquella aparición del espíritu de la joven… Si así no fuese, ¿Cómo pudo
entonces saber Elías con tanta certeza quién era el asesino?
Herta Gertrudis
Hentschel (Capital
Federal)










