domingo, 29 de marzo de 2015

LA VENGANZA.


Gente asesinada en atroces circunstancias que vuelve del más allá para clamar venganza, ¿es esto posible? En esta oportunidad publicamos un estremecedor relato perteneciente a la Revista Leoplan (http://lacasadelmisterio666.blogspot.com.ar/2014/01/relatos-leoplan-de-terror.html) basado en un atroz hecho real ocurrido en la provincia de Buenos Aires, Argentina.       



Cierta vez en Tornquist, provincia de Buenos Aires, me contaron el siguiente relato:

Habitaba en un rancho de los alrededores un peón de una estancia con su joven esposa y un hijo muy pequeño.

Elías, que así se llamaba el peón, tenía que ir al pueblo, por orden de su patrón, con objeto de hacer algunas compras para la casa.   

Partió no sin cierto temor, pues parecía presentir la desgracia que el destino le reservaba. Después de cumplir su cometido, volvió al día siguiente a hora muy avanzada de la noche, y cuál no sería su sorpresa al encontrar su rancho lleno de gente que en silencio comentaba el suceso que había de enlutar su vida para siempre. Alguien, quizá un inconsciente, había apuñalado a su mujer y su hijito.         
Velaron a las víctimas de tan terrible tragedia, y a la mañana siguiente, paisanos y familiares le dieron cristiana sepultura. Tal era el estado de Elías, tal el dolor por no saber quién era el autor de su desgracia, que el patrón quiso que durmiera en la estancia con los otros peones. Dormían. Elías, despierto, lloraba amargamente en su catre. De repente, un grito agudo despertó a todos. Fue Elías, que no pudo contenerse al advertir en la oscuridad, según dijo ante la sorpresa general, la aparición de su mujer indicándole quien era el asesino y pidiéndole venganza; después esta desapareció entre las sombras lanzando gemidos de angustia y de dolor. Sus compañeros trataron de tranquilizarlo diciéndole que no se preocupara, que eran ideas suyas debidas a su estado de dolor y amargura.          

De nuevo se entregaron al sueño, y cuando al día siguiente se levantaron, vieron con sorpresa que Elías ya no estaba en la estancia y decidieron salir en su busca.    

Lo hallaron muerto en el patio junto al capataz que se hallaba tendido a su lado gravemente herido. Este vivió lo necesario para confesar su espantoso crimen. Hacía mucho tiempo que no podía olvidar a la mujer del peón, la quería, y como juzgase que ese cariño era un imposible, mató a la joven y a su hijito.      


Todos los presentes se preguntaban si sería verdad aquella aparición del espíritu de la joven… Si así no fuese, ¿Cómo pudo entonces saber Elías con tanta certeza quién era el asesino?  

Cuando terminé de escuchar este relato, algo así como un frio enorme recorrió mi espalda. Me acerqué más al fuego y traté de alejar de mi imaginación los medrosos pensamientos que la torturaban. 


                                                                          Herta Gertrudis Hentschel (Capital Federal) 

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