martes, 11 de febrero de 2014

POSESIONES


POSESIONES DIABOLICAS


La antigua creencia en la existencia de entidades malignas - que contaban con la capacidad de ocupar ciertos lugares o poseer personas - existió, o existe aun, en casi todas los pueblos o culturas del planeta.

Las horribles manifestaciones de los “poseídos”, consistentes según numerosos testimonios en graves alteraciones en la voz, fuerza descomunal, levitación, movimientos corporales sencillamente imposibles y alteraciones en el entorno (movimiento de mobiliarios, cambios bruscos en la temperatura del lugar, entre otros) llevaron a las diferentes sociedades a buscar una explicación para este fenómeno y a su consiguiente manera de darle fin.

Culturas antiguas como la de los egipcios, sumerios o babilonios instrumentaron una serie de ritos y conjuros con el fin de protegerse de entidades maléficas; algunos de ellos también se utilizaban con el propósito de captar determinadas influencias espirituales. 

La permanencia a través del tiempo de este fenómeno aun constituye para la ciencia una cuestión que permanece abierta. Las religiones, por su parte, le han dado una interpretación a esta cuestión y ofrece, desde su singular visión, una respuesta.    

La iglesia católica, quien ha ido al fondo con el tema, cuenta con especialistas en cuestiones de posesión diabólica y sus expertos afirman que solo un caso de cada mil resulta ser verdadero.

El principio del exorcismo se remonta al mismo Jesucristo y en verdad el ritual no ha variado demasiado desde entonces: el exorcista le ordena al demonio que abandone el cuerpo del poseso; si el espíritu se niega, el exorcista recurre al uso de símbolos sagrados.



El Rituale romanum (1614) contiene la fórmula de exorcismo que se utiliza hasta el día de hoy:

“Yo te exorcizo, espíritu inmundo, toda incursión del adversario, todo espectro, toda legión, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Despréndete y huye de esta criatura de Dios. Te lo ordena aquel que te hizo precipitar desde lo alto de los cielos a las profundidades de la tierra”.

La Iglesia anglicana, otras congregaciones protestantes y “brujos” y “chamanes” por fuera de las esferas religiosas establecidas también se ocupan de esta desconcertante cuestión.


Más allá de que la enorme mayoría de los casos interpretados como “posesiones diabólicas” no sean tales, existe una pequeña cantidad de casos que desafían la racionalidad humana. Y se trata de un fenómeno que no disminuye con el paso del tiempo; por el contrario, la cantidad de casos aumenta.   

Por supuesto, dicha problemática ha dado pie a que no pocos estafadores o personas con alteraciones psicológicas se volcasen a la tarea de “exorcizar” personas, con resultados a veces funestos.


La historia nos ha enseñado que casos como el de “los demonios de Loudun” (1631) - que le costó la vida al sacerdote Urbano Grandier acusado injustamente de tratos con Satanás - en realidad encubrían un conflicto de carácter político. El proceso de “Las brujas de Salem” (1862), la caza de brujas en territorio norteamericano, fue otra mezcla de fraude e histeria colectiva.    

No obstante, es fundamental considerar que antiguamente cualquier fenómeno de carácter inexplicable recibía invariablemente un tratamiento de carácter religioso.

Pero de todas maneras, las causas o razones de la posesión diabólica aun sigue siendo un misterio para la ciencia.

Numerosas producciones cinematográficas han popularizado este fenómeno; sin duda la más destacable de ellas es El Exorcista (William Friedkin, 1973), que se inscribe entre las mejores producciones de la historia del género de terror de todos los tiempos. 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

BOSSA, EL HOMBRE QUE ENTRÓ EN UN OVNI