domingo, 22 de febrero de 2015

UN RELATO VERÍDICO Y EXTRAÑO.


¿Puede una advertencia sobrenatural llegar a salvar nuestra vida? Más allá de cualquier interpretación racional, numerosos casos parecen confirmarlo. El relato que sigue, protagonizado por una mujer que atravesó esta extraña experiencia, fue publicado en la revista Leoplan, en su sección dedicada a experiencias verídicas. (http://lacasadelmisterio666.blogspot.com.ar/2014/01/relatos-leoplan-de-terror.html)



La noche del 13 de enero de 1944, un calor sofocante envolvía la ciudad de San Juan. Yo me encontraba sentada en la terraza de mi casa, y sin saber por qué acudió a mi mente el recuerdo de mi madre, muerta en Mendoza, muchos años atrás. 


La voz de mi padre, dándome las buenas noches, me volvió a la realidad. Minutos más tarde me fui a dormir; pero no pudiendo conciliar el sueño debido al intenso calor, los recuerdos de mi niñez transcurrida en Mendoza, pasaron en tropel por mi cabeza. Mucho tiempo hacia que faltaba de mi ciudad natal. Mientras me hacía esta reflexión, que asociaba a la idea del próximo viaje que mi padre haría a esa provincia, cierto extraño sopor se apoderó de mí.


De pronto observé que la puerta de comunicación entre el dormitorio y el comedor, se abría lentamente – no corría ni la más mínima brisa -; sorprendida, miré fijamente hacia la puerta y nada vi; pero instantes después, cuál no sería mi sorpresa y asombro, al sentir una voz femenina que suavemente me llamaba por mi nombre, y fue tan claro y tan nítido el timbre de esa voz, que pude reconocer que aquella era la voz de mi querida madre. Sentí por un momento que las fuerzas me abandonaban, y me quedé en suspenso, sin atinar siquiera a respirar.


Muerta de miedo encendí la luz y me levanté. Entonces me acerqué a la puerta y pude comprobar con estupor que ésta, que había dejado cerrada momentos antes, se encontraba completamente abierta. 


Al día siguiente me desperté extrañamente impresionada y con el vehemente deseo de ir a Mendoza y visitar la tumba de mi madre para llevarle flores, pues hacía mucho tiempo que no la visitaba. Comuniqué a mis familiares lo que me había sucedido y el propósito de trasladarme cuanto antes a la mencionada ciudad.                    

El sábado 15 de enero a las seis y treinta me encaminé con mi padre a la estación y tomamos el tren para la vecina provincia. Al anochecer, ya en Mendoza, me encontraba con mi prima en el jardín de su casa, cuando sentimos de pronto un fuerte temblor que, sin causarnos daño alguno, nos sobresaltó.


Momentos más tarde, nos enteramos por radio del terrible terremoto que destruyó a San Juan*. De habernos quedado en esa ciudad, estoy segura de que hubiera perecido, ya que a esa hora me encontraba siempre en mi casa y esta quedó completamente destruida.    


Los lectores juzgarán si todo cuanto me ocurrió no fue un llamado de mi madre desde el más allá, un aviso, para alejarme de tan terrible catástrofe.

                                                                                                               Norma Gallardo (Mendoza)
 
*El terremoto de San Juan sucedió el 15 de enero de 1944. Este sismo se considera el evento más destructivo que se haya registrado en la historia argentina. Su intensidad máxima fue de 9 en la escala de Mercalli modificada.



BOSSA, EL HOMBRE QUE ENTRÓ EN UN OVNI