jueves, 30 de enero de 2014

MISTERIOS


EL MARY CELESTE


La misteriosa desaparición de la tripulación del Mary Celeste en alta mar se ha convertido en uno de los grandes misterios marítimos de todos los tiempos, convirtiéndose en el arquetipo acerca de las historias de barcos fantasmas. 



El 4 de noviembre de 1872 el bergantín Mary Celeste partió del puerto de Nueva York, rumbo a Génova, transportando 1700 barriles de alcohol sin refinar; a bordo viajaban Benjamin Briggs, el capitán, junto a su esposa e hija; su primer oficial Albert Richardson y siete marineros.     

Según el diario de a bordo, el 24 de noviembre avistaron las Azores. Las condiciones climáticas era muy buenas; pero luego de dejar atrás el archipiélago (las azores) el tiempo empeoró aunque, y tomando en cuenta el cuaderno de bitácora del capitán Briggs, no llegó a constituir un problema alarmante.  Al día siguiente, 25 de noviembre, el capitán anotó en el libro de a bordo la orientación de la nave.

Y ese fue el último apunte registrado en el libro.

Diez días después el bergantín Dei Gratia, quien navegaba por la zona, divisó a la distancia al Mary Celeste. El capitán del barco recién llegado, David Morehouse, sintió de inmediato que algo no estaba bien en esa nave que oscilaba lentamente con dos de sus velas desplegadas y parecía navegar sin rumbo fijo. Entonces ordenó avanzar en su dirección y comprobó con asombro que no solo nadie estaba a cargo del timón, sino que además nadie estaba en cubierta y no se observaban signos de vida. De inmediato envió al bote del Dei Gratia a entablar contacto con el misterioso bergantín.         

Dos oficiales abordaron el buque y luego de anunciarse y no obtener respuesta comenzaron a recorrerlo. Descubrieron con asombro una brújula aplastada; el bote de desembarco había desaparecido. Descendieron la interior de la nave y todo parecía estar en orden, salvo que no había persona alguna. 

Tanto en los camarotes del capitán y su familia como en los de la tripulación no había indicios de desorden alguno; en la cocina descubrieron que se había preparado el desayuno, aunque solo la mitad de las raciones había sido servida.  

El capitán del Dei Gratia decidió entonces derivar a parte de su tripulación al Mary Celeste y conducirlo hacía el puerto de Gibraltar, distante a 1100 kilómetros del lugar del hallazgo. 

Y a partir de ese momento surgió la pregunta que hasta el presente no obtuvo respuesta: ¿Qué había sucedido con la tripulación del Mary Celeste?

Hasta el día se barajan decenas de hipótesis pero ninguna parece explicar satisfactoriamente el misterio: Se especuló con que el barco hubiese sido abandonado por su tripulación durante una tormenta, pero se descartó esta hipótesis pues en el barco no había ni platos ni adornos rotos en los camarotes ¿o acaso Briggs se habría asustado ante la eventualidad de un vendaval que se avecinaba y ordenó embarcar en el bote salvavidas y abandonar la nave?

También se habló acerca de una posible sublevación producto de una borrachera, pues se descubrió que algunos barriles de alcohol sin destilar estaban vacios, pero esta situación también se descartó pues bajo la cubierta del barco todo se hallaba en orden.   

Una pregunta, desconcertante por cierto, asaltó a los investigadores:¿Cómo pudo el Mary Celeste mantener el rumbo durante diez días, es decir avanzar más de 900 kilómetros, sin tripulación alguna? La única posible respuesta que hallaron era que alguien debió abordar el barco durante algunos días luego de la última anotación hallada en la bitácora. Pero esta interpretación no hacía sino aumentar el desconcierto.



Se esperaba que el bote salvavidas del Mary Celeste aparecería en algún momento, pero nunca lo hizo.

El capitán del Dei Gratia, David Morehouse, y sus hombres debieron afrontar extensos interrogatorios pues no se descartaba que el primero se hubiese complotado con el desaparecido capitán Briggs para obtener beneficios estafando a las compañías aseguradoras con su presunta desaparición.  Finalmente nada de esto pudo probarse y se recompensó al capitán Morehouse por la recuperación del barco con una irrisoria cantidad de dinero, teniendo en cuenta los valores que este había recuperado remontando al Mary Celeste.     

Pero una vez que la investigación fue cerrada, las interpretaciones de lo que sucedió con la tripulación del bergantín no cesaron: se afirmó que los tripulantes del Mary Celeste fueron atrapados por un pulpo gigantesco, o que fueron capturados por piratas, que habían chocado con un iceberg o que el capitán había muerto de fiebre amarilla o había enloquecido.

Lo que realmente les haya sucedido a los navegantes del Mary Celeste sigue siendo hasta el día de hoy un enigma.

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